Riego en plantas de interior

El riego de las plantas de interior es aparentemente una de las tareas más sencillas pero que plantea más problemas.

Al contrario de lo que pueda parecer, la mayoría de las veces las plantas de interior mueren porque no realizamos de forma correcta esta labor. Muchos de nosotros, en  afán por cuidar mejor nuestras plantas, tendemos a regar excesivamente las plantas y esto provoca que enfermen e incluso lleguen a secarse.

Riego en plantas de interior

Las raíces necesitan la presencia de oxigeno y alimentos a su alrededor, por ese motivo, cuando la planta queda encharcada de agua por un largo periodo de tiempo, estamos privando del elemento básico e impedimos que absorba nutrientes. En este caso, las raíces tienden a pudrirse y la planta enferma e incluso llega a secarse. Si esto ocurriera, deberemos sacar la planta del sustrato y retirar las raíces afectadas (las podridas se desprenderán fácilmente) y cambiarle el sustrato por otro de las mismas características.

El valorar la frecuencia del riego en nuestras plantas de interior es una capacidad que adquiriremos con la experiencia y es más, esta frecuencia varía de una especie a otra. En rasgos generales, las plantas necesitaran un aporte alto mientras se encuentran en fase de crecimiento, especialmente en primavera (es la estación de máximo desarrollo) y verano (cuando las temperaturas son más altas).

También cuando producen las flores necesitan un aporte extra, pues la planta dedica gran parte de sus recursos a esta labor. La época en que necesita un menor aporte de agua es generalmente en otoño e invierno, ya que durante este periodo la planta se encuentra en un momento de baja actividad y además, las temperaturas son menores y se produce menos evaporación, es decir, el sustrato permanece húmedo por más tiempo.

Otro aspecto a valorar en el riego es la dimensión de nuestra planta. Una planta adulta, que ha ocupado con sus raíces todo el tiesto, necesita un mayor aporte de agua. También influye el tipo de sustrato que hemos utilizado, el sustrato a base de turba retiene más la humedad y los sustratos a base de tierra se secan más rápidamente.

En cuanto al momento del riego, lo ideal es hacerlo por la mañana porque es el momento en que la temperatura empieza a subir. Un error muy generalizado es regar las plantas de interior por la noche y esta acción puede resultar perjudicial para la planta pues quedará encharcada toda la noche al ser el momento del día que registra las temperaturas más bajas y como hemos dicho, es perjudicial para sus raíces.

¿Qué tipo de agua debemos emplear?

La mayoría de las plantas soportan sin problemas el agua del grifo pero no obstante, la mejor agua es el agua de la lluvia. El agua del grifo tiene gran cantidad de sales en disolución que son las que marcan su grado de dureza. Un agua dura o muy dura tiene mucha cal y no es muy apropiada para las plantas. Para las plantas que no toleran la cal podemos usar agua hervida que dejaremos enfriar antes de utilizarla o también podemos comprar agua destilada, teniendo especial cuidado de que sea agua pura y no contenga ningún añadido.

El agua del grifo también tiene productos químicos que se emplean para su tratamiento alimenticio. Estos productos pueden resultar poco saludables para las plantas, por ese motivo, es aconsejable dejar el agua del grifo en un recipiente abierto al menos 24 horas antes de emplearla. De esta forma, lograremos que la mayoría de los productos (cloro el más común) se evaporen. Al hervirla también conseguimos que se evapore el cloro y al dejarla enfriar, a temperatura ambiente, parte de la cal precipitará en el fondo.

¿Es recomendable pulverizar la planta?

Las plantas, en su hábitat natural se mojan cuando llueve y por ese motivo, debemos pensar que nuestras plantas de interior pueden necesitar de vez en cuando que las pulvericemos. No obstante, esta acción puede resultar perjudicial en algunos momentos como puede ser la floración y por eso se aconseja ver cada caso.

Como norma general deberemos evitar pulverizarlas en las horas de mayor exposición solar, pues las gotas que quedan sobre las hojas pueden hacer el efecto lupa y provocar quemaduras sobre las plantas. Por este motivo, se recomienda pulverizarlas a primera hora de la mañana cuando la temperatura todavía no sea muy alta.

¿Por qué es beneficioso pulverizar las plantas? El principal motivo es para limpiarla y humedecerla. Las plantas realizan la respiración a través de sus hojas y en una casa hay cantidad de partículas (polvo) en suspensión que se depositan sobre las superficies (entre ellas, nuestras plantas) y pueden dificultar su respiración. Al pulverizarlas limpiamos sus hojas de polvo, la hidratamos y refrescamos. En pocas palabras, conseguimos imitar las condiciones a las que estaría expuesta en su hábitat natural (imitamos la lluvia).

¿Qué hago cuando me voy de vacaciones o de fin de semana?

Las plantas son seres que no requieren de mucho cuidado pero cuando vamos a ausentarnos por un periodo de nuestras casas deberemos tomar algunas precauciones. Ante todo, lo primero que tenemos que hacer es planificar sus riegos porque seguramente en nuestra casa tendremos diversos tipos de plantas y cada una de ellas necesita de un aporte de agua distinto. Por ese motivo, debemos hacernos un cuadro de las necesidades que tiene cada planta.

Opción 1: El vecino generoso.

Es la mejor opción. Encontrar un vecino o familiar con el que tengamos confianza y pedirle que nos haga el favor de regar nuestras plantas. Esta persona puede que no esté familiarizada con los cuidados de las plantas de interior y por ese motivo, es especialmente importante que le facilitemos el trabajo. Le dejaremos un cuadro u hoja indicándole cuando tiene que regar cada planta.

Opción 2: Gel hidropónico para riego en vacaciones.

Es una especie de gel o silicona que retiene el agua y la va liberando conforme se seca el sustrato. Este gel es ideal si nos vamos a ausentar por varias semanas pero no para periodos muy largos. Deberemos tener cuidado y ser asesorados porque en función del gel que empleemos y el tipo de planta, la cantidad que deberemos añadir a variará. Yo los he probado en varias ocasiones y me han funcionado francamente bien.

Opción 3: Riego por goteo

Esta opción requiere de una instalación previa y requiere invertir más medios. El sistema consiste en un tubo madre del que salen diversos dosificadores que van a las plantas. El tubo madre está regulado por un temporizador que nos permite programar el riego a una hora concreta y durante un tiempo determinado.

Este método es el más efectivo y puede simplificarnos el trabajo aun cuando estemos nosotros en casa. Ofrece muchas ventajas pero se recomienda que sea supervisado sobre todo las primeras veces que lo empleemos, pues conozco más de un caso que por no programar bien el reloj ha inundado la casa o se le han secado todas las plantas.

Opción 4: Me voy solo un fin de semana

Para ausencias cortas bastará con regar abundantemente la planta justo antes de marcharnos. Otra medida adicional puede ser colocar un plato con agua debajo de la maceta, de esta forma irá absorbiendo agua conforme se seque el sustrato. Si hace mucho calor y creemos que va a necesitar un aporte extra también podemos colocar una botella de agua en la que introduciremos un cordón (preferiblemente de algodón) que enterraremos parcialmente en el sustrato. De esta forma, el agua ira pasando lentamente de la botella al sustrato a través del cordón.

Conclusiones

El riego de nuestras plantas de interior es la base de su salud, por ese motivo deberemos hacerlo de forma particular para cada especie de planta y bajo un programa que nosotros diseñaremos.

El principal peligro suele ser el riego en exceso, lo que nos obliga tener especial cuidado de no encharcarlas de forma continuada para evitar que sus raíces se pudran. En épocas de vacaciones, el peligro suele ser la sequía pero con las opciones anteriormente señaladas podremos solventar el problema de nuestra ausencia fácilmente.

Y por último, el tipo de agua empleada. Las plantas están acostumbradas a recibir agua de lluvia, que tiene pocas sales, por eso deberemos regarlas preferiblemente con aguas blandas o de lluvia.

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